Las algas han sido utilizadas desde la antigüedad por las culturas egipcia, griega y romana, muy dadas a utilizar elementos para el cuidado y belleza exterior. Pero es Francia, en los años 70, el país impulsor que utilizará las algas como componentes de cosméticos y preparados para la belleza de modo comercial.Por los componentes que hemos descrito antes en las algas, éstas son muy apreciadas en belleza por sus propiedades:

Rejuvenecimiento de las pieles maduras

Fortalecen cabello, uñas y piel.

Anticelulíticas y eliminación de toxinas acumuladas

Hidratantes, calmantes y atenuadoras de arrugas.

Antiinflamatorias , bactericidas y antimicrobianas.

Antioxidantes …

Una aplicación rápida y muy fácil sería por ejemplo realizar una mascarilla cogiendo 3 pastillas de alga spirulina o chlorella. Machacarlas hasta hacer en polvo, si son en cápsulas, abrirlas y tomar el polvo del interior. Este polvo mezclarlo con un poco de agua y aplicar directamente en la cara. Dejamos reposar unos 15 minutos y retirar con agua fría y listo!. Si tenemos un poco más de tiempo el agua utilizada puede ser de la obtenida de una infusión de manzanilla y tomillo.

Otra opción es realizar una mascarilla junto con arcilla (80%) y polvo de algas (20%), polvo que se puede hacer en casa pasando por un molinillo de café o similar un puñado de algas (se vende también un preparado de arcilla y algas juntas,”arci-alga“). Al igual que antes se mezclan arcilla y algas con agua, pudiendo ser también de una infusión de tomillo y manzanilla. Hacer una pasta homogénea y aplicar. Dejar reposar unos 25 minutos, retirar con agua templada y luego fría.

Otro modo de utilización de las algas es realizar un baño a temperatura de unos 35º poniendo 3 puñados de algas en hojas o trituradas pero nunca utilizando harina de algas, y 2 puñados de sal gruesa. Si no se quiere poner las algas directamente se pueden poner en un saquito de tela y sumergirlo en la bañera unos minutos antes, aunque es preferible la primera opción. Se puede añadir también unas gotas de aceite esencial puro de lavanda para dar un toque relajante. Permanecer durante unos 20 minutos y después realizar una ducha fría. ¡ya verás qué cambio!