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La astenia primaveral es, de entre todos los tipos de astenia o fatiga, la más leve de ellas, pero que afecta a un gran número de personas durante la estación primaveral.

Quien la padece ve reducida su capacidad para trabajar e incluso para realizar sus tareas más habituales, presentando una sensación de fatiga, parecida a la que resulta de un esfuerzo físico, pero que le acompaña durante gran parte del día.

Curiosamente, no aparece después de realizar un gran esfuerzo, como sería lo normal, sino que se manifiesta cuando desarrollamos aquellas actividades que marcan nuestro día a día, incluso las más sencillas. Es más, la astenia puede manifestarse de forma constante, sin que se haya realizado ningún tipo de esfuerzo.

La incidencia de esta enfermedad se ha multiplicado en las últimas décadas, llegando a ser uno de los motivos más frecuentes de consulta en el área de Medicina Interna. Casi el 2% de la población sufre en algún momento de su vida los efectos de la astenia primaveral. Siendo mas frecuente su aparición en las mujeres.

SÍNTOMAS que pueden acompañar a la astenia primaveral:

Caída del cabello, uñas frágiles y anemia.
Debilidad general, picores, dolores musculares, calambres nocturnos y taquicardias.
Tendencia a la apatía y a la melancolía.
Sensación extrema de agotamiento al levantarse, malestar estomacal, náuseas y mareos.
Cambios de humor, dificultad para concentrarse y la sensación de realizar un extraordinario esfuerzo para llevar a cabo tareas sencillas que no lo requieren.
Molestias faríngeas.
Pérdida de peso.

Si observamos la astenia primaveral desde un criterio holístico podremos entender mejor cuales son las causas de la misma y porqué razón se produce en primavera.
Desde esta perspectiva son muchos los motivos que pueden producir esta fatiga, pudiendo ser uno solo de ellos el causante de la astenia o ser de carácter multifactorial:

Las infecciones agudas y recurrentes
Elevado consumo de antibióticos y otras sustancias
Estados de ansiedad, estrés y depresión
Sueño insuficiente
Sedentarismo
Una alimentación deficitaria en nutrientes
Consumo de sustancias tóxicas como café, tabaco, alcohol, drogas, etc., que inevitablemente terminan por mermar la energía vital
Elevado consumo de productos refinados, conservas, comida basura, etc., agotando así la reserva de nutrientes
Excesivo consumo de grasas animales
Algunas patologías cardíacas, hepáticas, respiratorias y metabólicas.

En nuestra sociedad tenemos tendencia a estar muy alejados de la naturaleza en todos los aspectos, sin embargo, si atendiéramos sus sugerencias, seguramente nuestra salud se vería altamente beneficiada.

Si la observamos detenidamente, veremos que en primavera aumenta el tiempo de luz solar, las frutas y verduras son más abundantes y de mayor variedad, lo que invita a la eliminación de todas las sustancias tóxicas acumuladas durante las demás estaciones, mediante una dieta adecuada.

Por otro lado, es muy importante ser conscientes de la poca importancia que se le suele dar a la nutrición. Tendemos a no diferenciar la alimentación de la nutrición, la primera es un proceso externo y voluntario, podemos comer muchos alimentos sólidos y líquidos, pero la nutrición es un proceso mediante el cual el organismo recibe, transforma y utiliza las sustancias químicas obtenidas en los alimen-tos, por lo tanto es absolutamente fundamental comprender la importancia de lo que debemos comemos.

La primavera es la mejor estación del año para proceder a una depuración con éxito garantizado, de hecho, esta estación nos empuja y nos motiva de alguna manera a que esto suceda.
De todos modos es conveniente recordar que cuando la sensación de cansancio se prolonga durante más de seis meses, cosa poco frecuente, y no existe ningún problema físico ni psicológico que pueda ser el causante de nuestro estado, es posible que nos estemos enfrentando a un caso de fatiga crónica.

RECOMENDACIONES:

Llevar una dieta saludable y equilibrada
Aumentar el consumo de frutas y verduras
Beber al menos 2 litros de agua al día
Reducir o eliminar la ingesta de comida basura, comida precocinada, congelada, o rica en grasas
Reducir el consumo de azúcar y harinas refinadas
Reducir o eliminar la ingestión de bebidas alco-hólicas, gaseosas o estimulantes
Reducir o eliminar las formas de cocción no adecuadas como los fritos
Evitar el consumo de excitantes, drogas, tabaco, etc.
Respetar las horas de sueño
Realizar ejercicio físico moderado
Mantener horarios fijos para acostarse y levantarse
Hacer las comidas siempre a las mismas horas

ALIMENTOS PERJUDICIALES

CARNES: son alimentos de difícil digestión y contienen gran cantidad de sustancias tóxicas y grasas que no favorecen los estados de astenias.
QUESOS, LECHE Y PRODUCTOS LÁCTEOS: son ricos en sal, grasas saturadas y en colesterol tres enemigos de la salud.
BEBIDAS ALCOHÓLICAS: incluso en pequeñas dosis pueden resultar perjudiciales.
AZÚCAR BLANCO: Producen un aumento súbito del nivel de azúcar en sangre, para posteriormente caer en picado. Además es una sustancia que “roba” energía y nutrientes para poder ser metabolizada.

ALIMENTOS ADECUADOS

MIEL: Aporta azúcares rápida y fácilmente aprovechables para el organismo, además de pequeñas cantidades de vitaminas. Su uso debe ser moderado.
ALBARICOQUE: tienen acción estimulante sobre el sistema nerviso y el metabolismo.
UVA: Aportan una buena cantidad de vitaminas, minerales y azúcares.
AJO: es tonificante y vigorizante, además de actuar como antivírico.
SÉSAMO: es altamente nutritivo. Contiene vitaminas, minerales y oligoelementos.
FRUTAS Y VERDURAS CRUDAS: por su contenido en vitaminas, minerales y fitonutrientes. Principalmente las cerezas por su actividad depurativa de la sangre.
BERROS: aumentan el apetito y son tonificantes.
PROBIÓTICOS: Son inmunoestimulantes e inmunomoduladores.

COMPLEMENTOS

DMG (Dimetilglicina): esta sustancia tiene la capacidad de aumentar la energía de forma inmediata y segura.
CREATININA: Mejora el rendimiento físico ayudando a mantener altos nuestros suministros de energía.
COENZIMA Q10: es una sustancia esencial para la producción de energía en cada una de nuestras células.
ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES: tanto el EPA como el DHA, mejoran los trastornos del estado de ánimo y la fatiga.
NADH (dinucleótico de nicotinamida adenina): el NADH o coenzima 1, es la forma específica en la que todas nuestras células obtienen energía. Por cada molécula de NADH se obtienen cuatro de ATP (adenosín trifosfato).
VITAMINAS DEL GRUPO B: son vitaminas indispensables para el buen estado del sistema nervioso, además de aumentar los niveles de energía.
POTASIO Y MAGNESIO: son potencialmente beneficiosos para las personas con fatiga persistente. Aunque las personas con patología cardiaca o renal no deben tomar suplementos de estos minerales sin consultar con un especialista.

Tanto el tratamiento a seguir como las dosis a prescribir son trabajo de un especialista de la salud, y en ningún modo este artículo puede ser utilizado como tratamiento específico, tan solo sirve como elemento orientativo e ilustrativo para tratar algunas alteraciones de la salud.

SENO (Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular)